Comités nacionales

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Para alcanzar sus objetivos, el Programa de la Memoria del Mundo alentará proyectos y actividades no sólo desde una óptica mundial, sino también regional, nacional o local. Los comités regionales y nacionales de la Memoria del Mundo son un componente esencial de la estructura del Programa, y se les anima a aplicar cuando convenga las cinco estrategias fundamentales (véase el punto 2.8). El éxito del Programa depende en gran medida del empuje, la iniciativa y el entusiasmo de los comités regionales y nacionales.

Se propugna la creación, cuando resulte factible, de un comité nacional de la Memoria del Mundo en cada país, que es un objetivo estratégico, sin establecer al respecto ningún modelo rígido. En algunos casos, lo más conveniente será un procedimiento de carácter sumamente oficial y organizado y en otros convendrá adoptar fórmulas más flexibles. La función y el ámbito de trabajo de esos comités diferirán en función de los recursos o las circunstancias, aunque es deseable que se dediquen, entre otras cosas, a promover y/o apoyar candidaturas al registro internacional, a labores de publicidad, promoción y sensibilización y a cooperar a escala nacional según lo exijan las circunstancias con los gobiernos, las asociaciones profesionales y las instituciones encargadas de custodiar el patrimonio. Cuando gocen de la solidez y la capacidad necesaria para ello, se anima a los comités nacionales a que creen su propio registro nacional de la Memoria del Mundo.

Los comités nacionales de la Memoria del Mundo son entidades autónomas, con mandato propio y sus propias reglas de composición y sucesión. Para tener derecho a utilizar el nombre y el logotipo de la Memoria del Mundo, deben contar con la autorización de la correspondiente Comisión Nacional de la UNESCO, y en general habrán de cumplir los siguientes requisitos:
• Mantener relaciones de trabajo con la Comisión Nacional para la UNESCO y el comité regional de la Memoria del Mundo (cuando lo haya) correspondientes, y gozar del apoyo de esos órganos.
• La composición de sus miembros debe ser reflejo del país en cuanto a sus características culturales y geográficas, grupos culturales importantes y contar con los pertinentes conocimientos teóricos y prácticos.
• Establecer por escrito su mandato y reglamento, comprendidos los criterios que rigen su composición y la sucesión en los cargos.
• Tener capacidad para desempeñar su cometido (lo que significa contar con financiación y apoyo, vínculos con los principales archivos, bibliotecas y museos y relaciones con los organismos oficiales).
• Trabajar con transparencia (con respecto a los objetivos del Programa, a los criterios de selección del registro y a la elaboración y definición de informes periódicos).

Los comités nacionales deben presentar a su Comisión Nacional para la UNESCO un informe anual de sus actividades, del que habrán de enviar copia a la Secretaría y al comité regional correspondiente. También deben proporcionar a la Secretaría copias de sus reglamentos y procedimientos, contratos de proyectos y cualquier otro documento que se les solicite. En los países donde no exista un comité nacional de la Memoria del Mundo, la Comisión Nacional para la UNESCO puede decidir asumir las funciones y responsabilidades equivalentes, entre ellas el mantenimiento del registro nacional (véase el punto 4.1.5 ), sin por ello dejar de propiciar la creación de un comité nacional autónomo en cuanto resulte factible.